El Lliure de Gràcia cerrará la próxima temporada por obras necesarias e imprescindibles, según ha podido saber este diario. Es posible que la histórica sala donde nació el Teatre Lliure abra a principios de temporada para exhibir un espectáculo, pero después deberá cerrar para acometer obras de considerable importancia que incluyen el cambio de las instalaciones eléctricas y la adecudación a las normativas de bomberos, remodelación total de los camerinos, acceso para dismisnuidos físicos, y también la más que probable demolición del balcón que rodea la sala de teatro y que no ofrece, estructuralmente, las garantías que exige la normativa actual. La cuestión se expondrá en la asamblea del patronato prevista para el jueves. El presidente de la Fundació Teatre Lliure/Teatre Públic, Antoni Dalmau, confirmó la noticia a este diario sin que pudiera concretar el alcance de la rehabilitación, ya que se está haciendo un proyecto sobre las obras que se realizarán y que serán sufragadas, dijo Dalmau, con un presupuesto extraordinario que podría cubrir el consorcio de infraestructuras teatrales formado por el Ayuntamiento y la Generalitat. De ahí que no esté aún decidida la fecha de cierre de la sala, pero sí se tenga la seguridad de que se cerrará y que las obras durarán varios meses, por lo que es previsible que se extiendan durante la mayor parte de la próxima temporada.

El cierre temporal de esta sala permitirá al director del Teatre Lliure, Àlex Rigola, concentrar la programación en las dos salas del edificio de Montjuïc (sala Fabià Puigserver y Espai Lliure), y aplazará cualquier decisión definitiva sobre aquella hasta al menos fin de año. Desde que Rigola asumió la dirección y tras sus primeras palabras en las que aseguró que había que reducir la programación a las posibilidades del teatro, circulaba en medios teatrales la posibilidad del cierre de alguna de las salas, a elegir entre el Espai Lliure, al que buen jugo le ha sacado su director Joan Ollé, y el Lliure de Gràcia, el teatro emblemático de la fundación que –recuérdese– Josep Montanyès se negó a abandonar cuando ocupó el cargo de director, en contra de lo que estaba inicialmente previsto. No parece, sin embargo, que por ahora exista una decisión en este sentido, sino más bien en el contrario, si el proyecto de reforma sigue adelante. En cualquier caso, este tema, como la misma programación de la próxima temporada, que no se presentará hasta septiembre, está condicionado por cuestiones financieras que no están resueltas y que dependen de los análisis de la comisión constituida en la última asamblea del patronato de la fundación.

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